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La Mare de Déu Fumadora

Fumadora

La Mare de Déu Fumadora: una fiesta desaparecida con muchos humos

Muchos vecinos y vecinas de la localidad de Arenys de Mar, en la comarca del Maresme, aún recuerdan una tradición tan antigua como curiosa que ha acabado por desaparecer en pro de la salud pública: la "Mare de Déu Fumadora".

La festividad se celebraba coincidiendo con la Purísima (el 8 de diciembre) y sus orígenes están, al parecer, en la costumbre de hacer romerías el día anterior a esta festividad hasta la ermita de la Pietat, situada en el cerro donde se encuentra el cementerio de la localidad. Mientras duraba la fiesta, los padres permitían que los niños enrollaran matalahuva, hinojo o cáscara de cacao y fumaran estas hierbas, en pipa o bien en forma de cigarrillos.

L'anís, batafaluga o matafaluga (Pimpinella anisum)
Anís, matalahúva o matalahúga (Pimpinella anisum)

Documentos de 1844 hablan de esta tradición, que ya entonces se consideraba "antiquísima". Era costumbre que los niños realizara actividades propias de adultos y, especialmente, que fumara unas hierbas que, con los años, acabaron sustituidas por cigarrillos de tabaco que los menores de la localidad fumaban públicamente durante toda la jornada.

El hecho que las romerías a la ermita de la Piedad dejaran de hacerse y, también, la creciente conciencia social sobre los daños que produce el uso del tabaco, hicieron desaparecer la fiesta, que sólo reapareció brevemente y con un formato adaptado a los nuevos tiempos hace unos pocos años.

Y es que un grupo de vecinos y vecinas encabezados por el areñense Ricard Ferran quiso recuperar la celebración pero, clar está, la adaptaron a los nuevos tiempos. En esta versión moderna de la fiesta, que aún se celebraba durante los primeros años del siglo XXI, los niños y niñas de la población no fumaban ni cigarrillos ni pipa, como acostumbraban años atrás, aunque el humo seguía siendo protagonista. Salía de unos farolillos de hierro que transportaban los niños o que se situaban en puntos diversos de la población y que soltaban un humo aromático.

Coincidiendo con la celebración tradicional, se organizaban actividades, entre las cuales llegó a haber conciertos y recitales de poesía. Hoy, sin embargo, la fiesta se considera desaparecida, a pesar de que no son pocos quienes la añoran.

La "Mare de Déu Fumadora" ha acabado pues, como mínimo de momento, formando parte de la lista de fiestas populares catalanas desaparecidas, junto a celebraciones como la Fiesta del árbol de Sanaüja (en la Segarra); la Fiesta del oso que, a pesar de que todavía se celebra en algunas localidades catalanas, ha desaparecido en muchas otras, o las fiestas de las "llucietes" (jóvenes modistas) que todavía se celebraban en la Barcelona del siglo XIX durante la festividad de Santa Llúcia.