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Fiestas de todas partes: Sant Dionís, patrón de los enamorados valencianos

Dolços de Sant Donís
Dulces de Sant Donís

El 9 de octubre se celebra la fiesta nacional del País Valenciano. Pero, junto con la tradición institucional, existe una más popular en la que los enamorados se regalan pañuelos llenos de dulces.

La semana del pasado 11 de septiembre, explicábamos cuáles son los motivos que se conmemoran en las diferentes jornadas de las autonomías del Estado español, entre los que se encuentra el caso Valenciano. También señalamos que hay otra fecha, el 25 de abril, en que se conmemora la batalla de Almansa de 1707, que actualmente tiene un mayor contenido reivindicativo a pesar de no ser de carácter oficial. Pero la celebración del 9 de octubre, que recuerda la entrada de Jaime I en la ciudad de Valencia, tiene una historia bastante más antigua y también estaba connotada como una fiesta representativa de las instituciones del reino de Valencia, por lo que fue prohibida durante el siglo XVIII.

Sant Dionís -San Denis en francés, de donde era originario, Sant Donís en la versión popular- fue el primer obispo de París, según las leyendas, ya que no hay constancia histórica. No tenía ningún culto significativo en la Valencia musulmana ni entre los conquistadores catalanes, pero la coincidencia de la fecha de la entrada de Jaime I con la onomástica unió este santo con la ciudad del Turia. Su veneración incluye una capilla en la catedral de Valencia, ya desde el siglo XIII.

La conmemoración de la conquista y el culto al santo quedaban así unidos desde muy temprano, pero los cambios históricos y políticos transforman a lo largo de los siglos su significación. Inicialmente se trataba de una fiesta municipal, en el que las autoridades civiles y religiosas celebraban la concesión de los fueros del reino y también pedían favores al santo, contra la peste o el hambre. A medida que el absolutismo y el centralismo se iban imponiendo frente a las instituciones propias, la celebración fue enfatizando el carácter religioso y el culto al santo. La figura de Jaime el Conquistador se ha interpretado tanto en un sentido pancatalanista -de vinculación con Cataluña- como todo lo contrario -sería el caso del franquismo, que identificaba la conquista medieval con la victoria fascista frente a rojos y separatistas.

Sant Donís

El regalo de dulces tiene que ver con la popularización del mazapán, el siglo XV, propiciado por la introducción del cultivo de la caña de azúcar. La leyenda romántica quiere remontar la tradición en la misma entrada del rey Jaime y su esposa Violante, que fueron obsequiados con una bandeja llena de viandas como señal de agradecimiento, pero lo más probable es que se originara por iniciativa del gremio de panaderos, que tienen a Sant Dionís como patrón.

La celebración popular también incluía un festival pirotécnico, tan grande que había llegado a provocar accidentes, con muertos y casas incendiadas. La prohibición de los fuegos artificiales, por parte de Carlos III, hizo que los panaderos tuvieran la idea de fabricar unos dulces con la forma de diferentes petardos, emulando la tradición ahora proscrita. Ya en el siglo XIX se añadió el pañuelo que envuelve la bandeja y los dulces, y que da nombre a la versión popular de la fiesta: la Mocadorá.

En los últimos años se ha querido revitalizar esta tradición, ofreciendo una versión autóctona del muy comercializado San Valentín, convirtiendo a San Dionís en, además de protector de Valencia y patrón de los panaderos, patrón de los enamorados valencianos.

Todo el recorrido de la fiesta, con la síntesis y desplazamiento de elementos históricos, nacionales, religiosos, gremiales y populares, es muy interesante para comprender que las tradiciones no sólo responden a su pasado y a su origen, sino que son reinterpretadas desde cada presente, adaptándose a las necesidades y deseos de la sociedad de cada momento.